Crean nuevas alternativas para las baterías de ion de litio

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Las baterías tradicionales de iones de litio, también llamadas baterías Li-Ion que generalmente alimentan todos los dispositivos que ya son parte de nuestra vida cotidiana (teléfonos, tablets, etc.) tienen algunos inconvenientes que merecen ser tomados en cuenta. Para solucionarlos, se presentan tres nuevas alternativas que aumentan la eficiencia y reducen los costes tanto económicos como ecológicos.

 

batería ecológica

Algunos de los problemas que acarrean las baterías de litio son:

 

En primer lugar, el litio es un metal escaso. Para extraerlo se utiliza mucha energía y componentes químicos que son altamente tóxicos. Es casi imposible recuperar el litio de las baterías en desuso, por lo que es prácticamente no degradable.

 

Además, las baterías de este material tienen una vida útil de tres años, independientemente del uso de que hagamos de ellas, lo cual genera una demanda masiva de este producto dado que casi la totalidad de la población del planeta lleva consigo algún tipo de dispositivo. Esta demanda constante y continua es una fuente de contaminación importante que debería comenzar a controlarse de una manera un poco más eco-friendly. En este sentido, los expertos consideran que la basura tecnológica podría duplicarse en el plazo de 15 años.

desechos tecnológicos

Otra de las contras de este tipo de baterías es que pueden sobrecalentarse al punto de explotar. Esta característica reviste un peligro directo para el usuario. Todos hemos escuchado historia de este tipo y quizás sea solo cuestión de tiempo hasta que nos toque a nosotros.

 

Afortunadamente, la ciencia avanza en la dirección de ir resolviendo algunos de estos problemas. Recientemente, se propusieron tres desarrollos alternativos para las baterías tradicionales de iones de litio, apuntando respectivamente a resolver distintos inconvenientes.

 

bateria
Equipo de la Universidad Tecnológica de Nanyang

En Singapur, un equipo de científicos pertenecientes a la Universidad Tecnológica de Nanyang, pudo desarrollar una batería que se puede recargar en tan solo dos minutos y cuya vida útil es de 20 años. Si bien el material principal usado para estas nuevas baterías sigue siendo el litio, se reemplazó el grafito por un gel a base de dióxido de titanio que forma pequeños nanotubos (mil veces más finos que un cabello) que permiten aumentar las reacciones químicas que dentro de la batería permiten la carga. Esto implica una optimización del mismo material que se viene usando de manera tradicional, lo que tendría un efecto beneficioso sobre los efectos contaminantes que se desprenden del hecho de que las baterías hayan tenido, hasta ahora, una vida útil tan corta. Con esta batería de carga superrápida y de una vida útil muy superior a la actual, no solo se emprende el camino hacia un consumo más responsable de la tecnología, sino que, como explica Chen Xiaodong, líder del estudio, esta nanotecnología puede revolucionar el mercado de los autos eléctricos, que hasta ahora no pudo despegar como se esperaba debido a que necesitaba una carga mínima de cuatro horas.

 

batería de alfalfa
Equipo de la Universidad de Uppsala

En Suecia, un equipo de la Universidad de Uppsala desarrolló un prototipo de batería utilizando elementos de la naturaleza que no contaminan: alfalfa y resina de pino. Los investigadores explican que una batería construida con estos elementos tendrá la misma capacidad de carga que las actuales de ion de litio, contando además con las importantes ventajas de que pueden reciclarse usando productos no contaminantes como el etanol y el agua. Además demostraron que las baterías comunes pueden rescatarse agregándole biomaterial como la alfalfa, reduciéndose, de esta manera, la basura tecnológica, que ya es un problema a nivel mundial.

 

El otro desarrollo es el de un equipo de científicos pertenecientes a la Universidad de Ohio, en Estados Unidos. Ellos han creado lo que puede ser una revolución en materia de baterías: la primera batería solar del mundo. La innovación fue publicada en la revista Nature Communications, donde se detalla que se trata de una combinación entre una batería con una célula solar, de donde resulta este híbrido que permite la recarga a partir de la luz y el oxígeno. Yiying Wu, creador de esta nueva batería explica que “es una batería de respiración. Inspira el aire cuando se descarga, y exhala cuando se carga”.

 

Estos inventos traerán un poco de alivio, tanto a ecologistas, como a usuarios de dispositivos que sufren la descarga de sus baterías y la consiguiente incomunicación. Hoy, quedarse sin batería del celular a la mitad del día se siente similar a perder las ropas. Aunque muchos perderán la clásica excusa de “me quedé sin batería” frente a un mensaje que no se quiere responder, de todas maneras ya otras innovaciones como el doble check de WhatsApp  vienen a cortar ese camino. Así que estas noticias son bienvenidas por toda la comunidad que ya incorporó los dispositivos a su vida cotidiana y también por el planeta Tierra que exige menos contaminación.